Reestructuraciones societarias
17/04/2024

La reestructuración empresarial desde una óptica fiscal

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RESPONSABLE DEL ÁREA FISCAL
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Cuando una sociedad emprende un proceso de reestructuración empresarial y decide transmitir la totalidad o parte de sus activos a un tercero, se desencadenan implicaciones fiscales que deben ser consideradas cuidadosamente. De acuerdo con la Ley del Impuesto sobre Sociedades, la sociedad transmisora debe integrar en su base imponible una renta, ya sea positiva o negativa, que refleje la diferencia entre el valor de transmisión y el valor de adquisición de los activos.

Existen multitud de impuestos capaces de gravar, directa o indirectamente, una operación de reestructuración empresarial, como el Impuesto de sociedades, Impuesto sobre la renta de las personas físicas, Impuesto sobre la Renta de No Residentes o el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana entre muchos otros. No obstante, es el Impuesto de Sociedades es el que mayores implicaciones tiene desde una óptica fiscal.

Proceso de reestructuración empresarial: exención fiscal en el Impuesto de Sociedades

En un esfuerzo por promover y facilitar los procesos de reestructuración empresarial, la legislación española contempla un régimen fiscal especial para aquellas sociedades mercantiles que estén inmersas en un proceso de reestructuración, siempre y cuando la motivación principal no sea de naturaleza fiscal.

El espíritu detrás de la exención de impuestos en el Impuesto sobre Sociedades (IS) en las reestructuraciones empresariales radica en fomentar y facilitar los procesos de reorganización y reestructuración de las empresas. Estas exenciones están diseñadas para promover la eficiencia económica, la competitividad empresarial y la adaptabilidad a los cambios en el entorno empresarial. Los objetivos que se pretenden con una reestructuración y que la normativa tributaria entiende como lícitos son los siguientes:

Objetivos de la reestructuración empresarial

  • Estímulo a la inversión y la innovación.
  • Preservación del empleo.
  • Adaptación rápida a los cambios en el mercado y reorganización de las operaciones.
  • Reducción de la carga fiscal para destinar mayores recursos a actividades productivas.

En resumen, el objetivo fundamental de la exención de impuestos en el IS en las reestructuraciones empresariales es crear un entorno propicio para la mejora y la adaptación continua de las empresas, lo que a su vez puede contribuir al crecimiento económico y al desarrollo empresarial sostenible.

No obstante, el espíritu de la norma es tan amplio y ambiguo que el concepto de motivo económico provoca que, en una gran mayoría de casos, las sociedades sujeto de operaciones de reestructuración, antes de llevar a cabo dicha operación, formulen una consulta a la Dirección General de Tributos (DGT), con el fin de que sea la propia DGT la que manifieste su opinión acerca de si esa operación puede quedar amparada bajo este régimen fiscal especial.

Supuestos  prácticos de operaciones de reestructuración empresarial

En los últimos años la DGT ha dado cobertura a través de sus resoluciones a reestructuraciones societarias bajo motivaciones como las que citamos a continuación:

  • Incremento de la eficacia mediante la unificación y centralización de servicios
  • Simplificación de la distribución de dividendos
  • Agilización en la toma de decisiones para la adopción de decisiones estratégicas
  • Simplificación de los procesos societarios
  • Reestructuración empresarial y económica de las actividades
  • Refuerzo de la estructura financiera para dotar a cada unidad de negocio de recursos financieros adecuados
  • Facilitación de la futura transmisión del negocio a los descendientes a través de la donación de las participaciones sociales de una nueva sociedad

Este régimen especial, definido en los artículos 76 a 86 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades, abarca una variedad de operaciones, como fusiones, escisiones, aportaciones de activos, canjes de valores, cambio de domicilio social dentro de la Unión Europea o aportaciones no dinerarias que cumplan con ciertos requisitos establecidos por la legislación vigente.

Reestructuración societaria: consideraciones mercantiles

Es esencial entender que estas operaciones no solo tienen implicaciones fiscales, sino que también están sujetas a consideraciones mercantiles, según lo estipulado en la Ley sobre modificaciones estructurales de las sociedades de capital y en las normativas contables aplicables.

Cuando una operación de reestructuración no se acoge al régimen fiscal especial, se aplican los impuestos correspondientes tanto sobre Sociedades como sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) a los contribuyentes que realizan aportaciones o transmisiones de activos.

Bajo el régimen fiscal especial, la entidad que transfiere los activos integra la diferencia entre el valor de adquisición y el de transmisión en su base imponible del Impuesto sobre Sociedades, mientras que la entidad adquirente registra los activos recibidos al valor de adquisición, lo que puede resultar en la revalorización de las participaciones de sus socios.

Este régimen se enfrenta a numerosos problemas en su aplicación, debido a la difícil interpretación de alguno de los términos y conceptos jurídicos expuestos en la propia ley, como el concepto de los motivos económicos válidos y el de unidad económica autónoma

Una característica significativa de este régimen especial es la posibilidad de diferir la tributación de las rentas futuras en el Impuesto sobre Sociedades e IRPF. Sin embargo, es importante tener en cuenta que este diferimiento no exime a la entidad transmitente de la renta derivada de la diferencia entre el valor de mercado y el valor fiscal de los elementos transmitidos. Dicha renta se integra en el patrimonio de la entidad beneficiaria al mismo valor contable que tenían en la entidad transmitente.

Para que una operación de reestructuración empresarial pueda acogerse a este régimen especial, es fundamental que tenga motivaciones económicas legítimas y no meramente fiscales. Cualquier intento de eludir impuestos mediante la reestructuración puede ser detectado en una inspección fiscal.

Antes de optar por este régimen, se debe evaluar cuidadosamente el propósito de la reestructuración empresarial. Si por ejemplo, la intención principal es la venta de los activos reestructurados, este régimen podría no ser adecuado, ya que las rentas diferidas deberán pagarse en el momento de la transmisión.

Si te encuentras en un proceso de reestructuración empresarial no dudes en contactar con nuestro equipo de fiscalistas.

Fotografía: Real Casa de la Aduana, sede del Ministerio. Luís García.