planificacion fiscal sucesion familiar
28/05/2024

Planificación fiscal de la sucesión o venta de la empresa familiar

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Autor del post
Joan Badenes
SOCIO - ASESOR FISCAL
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Según el Instituto de la Empresa Familiar, en España prácticamente el 90% de las empresas son familiares. En su conjunto aportan el 57% del PIB y el 67% del empleo de la economía española, por lo que representan un importante actor económico en nuestro país.

No obstante, desde el punto de vista del Derecho Privado no existe una definición de la empresa familiar como tal, por lo que el Derecho tributario ha venido delimitando este concepto con una serie de requisitos.

A efectos estadísticos el “European Family Business” y el “Family Business Network” establecen las siguientes características que debe cumplir una empresa considerada familiar:

  • La mayoría de los votos son propiedad de las personas de la familia que fundaron la compañía; o son propiedad de la persona que ha adquirido el capital social de la empresa; o son propiedad de sus esposas, padres, hijos o herederos directos de los hijos.
  • Al menos un representante de la familia o pariente participa en la gestión de la compañía.
  • Por último se añade una variable de carácter cualitativo que dota a la empresa de un carácter verdaderamente familiar. La empresa debe tener el objetivo estratégico de mantener el control de la propiedad, el gobierno y la gestión en manos de la familia.

Esta voluntad de continuidad generacional en la dirección de la empresa es especialmente relevante cuando las personas que ejercen el control en la actualidad se acercan a edades más avanzadas.

Y en este punto es imprescindible valorar dos posibles escenarios:

  • ¿Es posible la sucesión? En caso afirmativo, hay que planificar el traspaso de la sociedad y la dirección a la nueva generación.
  • ¿Y si no hay sucesores? En este caso, es conveniente planificar un escenario de venta a un tercero que continúe la actividad.

Planificación fiscal de la sucesión intergeneracional

Llegado el momento de preparar la sucesión hay que realizar una planificación en múltiples ámbitos para asegurar que el traspaso del control se realiza sin que la actividad de la sociedad se resienta.

Aunque en toda sucesión intergeneracional el traspaso de la dirección o la redacción de un protocolo familiar son aspectos cruciales, en este artículo nos centraremos en la planificación de la sucesión a nivel fiscal, basada en dos premisas:

  • ¿Cómo estructurar el grupo para evitar la tributación por el Impuesto sobre Patrimonio?
  • ¿Qué bonificaciones fiscales existen cuando se produce la sucesión?

Los requisitos para que una empresa esté considerada fiscalmente como “empresa familiar” vienen definidos en la Ley 19/1991 de 6 de junio, del Impuesto sobre el Patrimonio. En concreto se establecen tres requisitos:

  • Participación en el capital.
  • Desarrollo de funciones de dirección.
  • Exclusiones según la actividad de la empresa.

Respecto a la participación en el capital de la empresa:

  • La participación en el capital social debe ser superior al 5% individualmente o al 20% conjuntamente con el cónyuge, ascendientes, descendientes o colaterales de segundo grado. Esto incluye: hijos, nietos y hermanos de la persona en cuestión.
  • En el caso del cálculo de este 20%, la persona de referencia para determinar el grupo de parentesco puede ser la persona sobre la que se va a efectuar la planificación u otra del grupo.
  • Si el grupo de parentesco se calcula con los parientes del cónyuge (suegros, cuñados), la desaparición del mismo en caso de divorcio o muerte implica que desaparece el parentesco.
  • El porcentaje de participación debe alcanzarse de manera directa, sin incluir las participaciones indirectas a través de otras sociedades.

Respecto al desarrollo de funciones de dirección:

  • La persona en cuestión debe ejercer funciones de dirección en la empresa y percibir una retribución que represente más del 50% de los rendimientos del trabajo y de las actividades empresariales y profesionales.
  • Para el cálculo de este 50% se deben excluir los rendimientos de la actividad empresarial individual si también estuviera exenta y los rendimientos por funciones de dirección en otras entidades que también cumplan el resto de los requisitos.
  • Si la participación es conjunta con el grupo de parentesco, basta que sea una de las personas de este grupo quien cumpla el requisito de ejercer funciones de dirección para que todas se beneficien de sus efectos.
  • Se entiende por funciones de dirección aquellos cargos que impliquen una efectiva intervención en las decisiones de la entidad, bien sea como órgano de administración o como personal de alta dirección.
  • La mera pertenencia al consejo de administración no comporta el ejercicio de funciones directivas, especialmente cuando las remuneraciones percibidas tienen la naturaleza de rendimientos del capital mobiliario, es decir, en atención a la participación que se tiene en los fondos propios de ambas entidades y no como consecuencia de retribuciones derivadas de una relación laboral o estatutaria, que son a las que alude la norma legal.

Respecto a la entidad participada:

  • La empresa no puede tener como actividad principal la gestión de un patrimonio mobiliario o inmobiliario.
  • Se entiende lo anterior cuando durante más de 90 días de su ejercicio social su activo está compuesto en más de un 50% por valores y activos no efectos a actividades económicas.
  • No computan como valores no afectos los que se tengan para dar cumplimiento a obligaciones legales o reglamentarias, así como los que otorguen al menos el 5% de los derechos de voto en el capital social de las participadas y se posean con la finalidad de dirigir y gestionar la participación.
  • Tampoco computan los valores o elementos no afectos cuyo precio de adquisición no superen los beneficios no distribuidos procedentes de actividades económicas de los últimos diez años.
  • En las sociedades inmobiliarias, la determinación de la existencia de actividad económica se regirá por lo dispuesto en la Ley de IRPF, es decir, se requiere la existencia de una persona contratada a tiempo completo para la gestión de la actividad inmobiliaria o un contrato con entidad especializada.

El cumplimiento de estos requisitos determina que las participaciones en la entidad se pueden consideran exentas en el cálculo del Impuesto sobre el Patrimonio, que es la normativa a la que hacen referencia las disposiciones legales relativas a la sucesión, ya sea por herencia o donación.

De este modo también se evita la tributación del patrimonio empresarial a lo largo de los años, no solo en el momento de la transmisión.

Una vez determinados los requisitos generales para que una empresa sea considerada como “empresa familiar” pasamos a analizar dos supuestos de sucesión:

Planificación fiscal de la sucesión “mortis causa”

En este caso, la sucesión en el control de la sociedad ocurre con el fallecimiento del anterior propietario. En este caso las participaciones propiedad del fallecido que cumplan con los requisitos indicados anteriormente gozarán de una reducción en la base imponible del 99% y solamente tributarán por el 1% de su valor.

A los requisitos anteriores, se les añade una serie de especificidades:

  • Para el requisito del ejercicio de funciones de dirección, si el causante se encontraba jubilado en el momento del fallecimiento, las funciones de dirección deberían haber sido realizadas por alguno de los parientes que vayan a adquirir las participaciones.
  • La bonificación se aplicará a los herederos que sean el cónyuge, descendientes, ascendientes o colaterales hasta el tercer grado (tíos y sobrinos). Hay que tener en cuenta que el grupo de beneficiarios de la reducción es más amplio que el grupo de parentesco para el cálculo de los requisitos de control, que solamente llega a los parientes de segundo grado.

Para gozar de la reducción, las participaciones recibidas se deben mantener en el patrimonio del heredero durante un plazo mínimo de 5 años.

A estos efectos, se considerará que se han mantenido cuando:

  • Tras la venta de las participaciones dentro de los 5 años, se proceda a reinvertir lo obtenido en activos similares.
  • Se aporten las participaciones a sociedades holding en operaciones de canje de valores.
  • Las participaciones se vendan a otro de los herederos del causante que también pudo aplicarse la reducción.

El requisito de mantenimiento se debe entender referido al valor de las participaciones, no estando permitidos actos de disposición que puedan dar lugar a minoraciones sustanciales del valor de las sociedades (venta de unidades de negocio o activos esenciales).

 Planificación fiscal de la sucesión “inter vivos”

En este caso la sucesión tiene lugar cuando el donante todavía vive y tiene funciones de dirección en la empresa en el momento de realizar la donación. Las participaciones propiedad del donante en empresas que cumplan los requisitos indicados anteriormente gozarán de la siguiente reducción:

  • Reducción de la base imponible del 99%, es decir, solamente tributarán por el 1% de su valor, cuando el donante tenga al menos 65 años.
  • Reducción de la base imponible del 90%, es decir, solamente tributarán por el 10% de su valor, cuando el donante tenga al entre 60 y 64 años.

A los requisitos anteriores, se les añade una serie de especificidades:

  • Para el requisito del ejercicio de funciones de dirección, si el donante se encontraba jubilado en el momento de la donación, las funciones de dirección deberían haber sido realizadas por el donatario. Si hay más de un donatario, solamente aplicarán la reducción aquellos que cumplan el requisito de ejercer responsabilidades de dirección.
  • La reducción solamente se la podrá aplicar el cónyuge y descendientes o adoptados. En caso de no existir descendientes adoptados, se la podrán aplicar los padres o adoptantes.

Si tras la donación, el donante mantiene funciones de dirección en la sociedad no será posible aplicar la reducción.

Para gozar de la reducción, las participaciones recibidas se deben mantener en el patrimonio del heredero durante un plazo mínimo de 5 años, con los mismos supuestos que en el caso de las sucesiones mortis causa.

 “Fiscalmente es más interesante realizar la donación cuando el donante mantiene funciones de dirección y no se ha jubilado”

 Planificar la venta en caso de no haber sucesión

En algunos casos ocurre que no es posible la sucesión dentro del ámbito familiar, entre algunos motivos por los siguientes:

  • No existen sucesores
  • Los sucesores no tienen la formación adecuada
  • Los sucesores no desean continuar la actividad empresarial
  • Existen varios sucesores y no es posible llegar a un acuerdo entre ellos para la gestión de la empresa familiar

En este caso, una opción muy habitual pasa por la venta de la empresa a terceros ajenos al grupo familiar con la finalidad de mantener la actividad económica y capitalizar los beneficios del esfuerzo realizado durante años.

Llegado el caso de la venta, se ha de considera que si la participación se ostenta a título individual por las personas físicas, la tributación de la ganancia patrimonial se regirá por lo dispuesto en la normativa del IRPF, en la escala del ahorro.

  • Hasta 6.000 euros: el 19%
  • Entre 6.000 y 50.000 euros: el 21%
  • Entre 50.000 y 200.000 euros: el 23%
  • Entre 200.000 y 300.000 euros: el 27%
  • A partir de 300.000 euros: el 28%

Para evitar esta tributación se puede utilizar la figura de las sociedades holding, en las que las personas físicas aportan sus participaciones mediante operaciones de canje de valores y los dividendos y ganancias por la venta se encuentran exento en un 95%.

“En el caso de una operación de compra-venta es conveniente analizar la constitución de una sociedad holding”

Para que la venta de la sociedad esté exenta en un 95%, la Ley del Impuesto sobre Sociedades establece una serie de requisitos:

  • El porcentaje de participación de la holding en la empresa que se vende debe ser de, al menos, el 5%.
  • Dicha participación se debe haber mantenido al menos durante un año.

Para el cómputo del plazo también se tendrán en cuenta el tiempo que la participación haya estado en otra empresa del grupo. Del mismo modo, también se añade el plazo que haya tenido las participaciones el socio de la holding que las aportó mediante una operación de canje de valores.

¿Estás considerando la transmisión de tu empresa familiar a tus herederos? En Miñana Beltrán Tax & Legal  tenemos un departamento de fiscal especializado en transmisión sucesoria. Cuéntanos tu caso y planificaremos fiscalmente la transmisión para minimizar la carga tributaria.