Entre las medidas sancionadoras que la Unión Europea se plantea imponer a Rusia con carácter prácticamente inmediato, está la inclusión de dicho país en el listado de paraísos fiscales.

Son muchos los aspectos tributarios que se verían afectados si finalmente Rusia es considerada un paraíso fiscal, especialmente en lo que respecta a la tributación por Renta y Sociedades.

El primero de los puntos a abordar si se decide incluir a Rusia en ese listado sería su afectación sobre el Convenio de Doble Imposición (CDI) vigente entre España y Rusia desde 1998. Estos acuerdos firmados entre España y terceros países impiden, a grandes rasgos, que se tribute dos veces en dos territorios distintos por el mismo concepto.

En materia de inspección fiscal de las operaciones que realicen ciudadanos y empresas rusas en territorio español se cambia la carga de la prueba. Sería la empresa o la persona física en cuestión la que tenga que justificar debidamente que su actividad no va encaminada a eludir impuestos mediante su tributación en un paraíso fiscal. Bajo el paraguas de un CDI, sería la Agencia Tributaria la que debería justificar si hay alguna irregularidad.

Este nuevo enfoque tiene implicaciones directas en lo que respecta a la Tributación por el Impuesto de la Renta.  Como ejemplo, el caso de la cantante Shakira: Una ardua investigación de la Agencia Tributaria concluyó que la artista colombiana, que tenía su domicilio fiscal en Bahamas, en realidad era residente española. Los inspectores lograron demostrar y llevar ante la justicia que, efectivamente, Shakira había pasado más de seis meses en territorio español, por lo que le correspondía tributar en nuestro país todas sus rentas obtenidas.

Respecto al Impuesto de Sociedades, la situación se complicaría tanto para las empresas rusas con filiales en España como para las empresas españolas con presencia allí. El control sobre las filiales rusas en España se ampliaría, al considerar a Rusia como paraíso fiscal y haber decaído los Convenios de Doble Imposición. La Agencia Tributaria podría considerar como española, y por tanto tributar por el impuesto de Sociedades, una compañía con sede en un paraíso fiscal —en este caso Rusia— que tenga sus activos principales, ya sean bienes o derechos, o su actividad principal, en España. Únicamente se libraría si la empresa en cuestión acredite efectivamente que esto no sea así.

Además, las autoridades pueden incrementar la vigilancia sobre las transacciones que se realizan entre sociedades del mismo grupo entre España y Rusia. Se solicitaría una mayor justificación de los pagos entre estas empresas y se controlaría que se hicieran bajo valor de mercado. La empresa debería justificar y documentar todas las operaciones, de lo contrario, la Agencia Tributaria podría considerar como un traslado injustificado de beneficios hacia territorios considerados paraísos fiscales. Los gastos facturados a empresas en paraísos fiscales, aunque no estén vinculadas, debería ser también debidamente justificados.

Pero las empresas españolas también pueden verse afectadas si se considera a Rusia como un paraíso fiscal. Por ejemplo, hasta 2021 si una multinacional cobraba un dividendo de una filial en otro territorio se bonificaba al 100% en el impuesto de Sociedades. Esta bonificación se redujo al 95% el año pasado. Es decir, las compañías tienen que tributar en España por ese 5% de dividendo que no está bonificado. Si Rusia se considera en el inmediato futuro un paraíso fiscal, y en vistas de que se habría suspendido el CDI, las empresas españolas tendrían que tributar en España el 100% del dividendo que obtuviera de sus filiales en territorio ruso.

En Miñana Beltrán somos expertos en Fiscalidad Internacional. Contáctanos tanto si quieres ampliar información sobre las consecuencias de un cambio en el estatus fiscal de Rusia como si se te plantean dudas sobre tu actividad internacional.

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